Hablemos de Sexo

Aunque muchos digan lo contrario, el sexo sigue siendo un tema tabú, aunque los padres se hagan los modernos, tengo la impresión que les sigue costando hablar de “eso” (aunque no tanto como antes). Me considero afortunado, mis padres si mencionaron las palabras “penetración”, “preservativo” y “masturbación” y en el liceo algo hablaron también.
Sabía perfectamente de la existencia del preservativo y en que consistía el acto sexual, tanto mis padres como mis profesores mencionaban cómo usar un preservativo. Todos lo hacían ver lo más sencillo del mundo, sin darle muchas vueltas. Ahora entiendo el porqué siempre se ha comentado que la “primera vez” es extraña, sin duda, faltan muchas cosas por saber antes de llevarlo a la práctica.
Si a lo esquivo del tema, le agregamos las posturas religiosas que lo censuran aún más, mostrando muchas veces a la sexualidad como algo sucio si no tiene fines reproductivos, tenemos un tema educacional bastante reducido y limitado, mediocre. Entonces ¿cómo se aprende?.
La mayor parte de la enseñanza sexual suele recibirse de los medios, los amigos y por supuesto de la pornografía. La primera mujer desnuda que vi con ojos excitados fue en una revista, el primer acto sexual que vi fue en una película. El problema es que con una formación basada en comentarios con amigos y en pornografía quedan varios vacíos y erróneas enseñanzas, simplemente porque no son un reflejo de la realidad, los amigos saben tanto o menos que tu, pero mienten para demostrarse expertos, como todos quieren demostrarse expertos, nadie pregunta nada.
Basado en los comentarios y fomentado por la pornografía generalmente se aprenden, por ejemplo, 2 principios completamente errados:
- El tamaño del pene es uno de los factores más importantes para satisfacer a una mujer
- La relación sexual debe durar lo máximo posible, entre una hora y media y dos (lo que duraba la película porno)
Claro, ni en la escuela, ni en tu casa te hablaron ni del tamaño del pene ni de la duración de la relación sexual, con mucha suerte escuchaste algo llamado “orgasmo”, pero de ángulos de penetración o distintas posturas, nada.
Se ha demostrado que el tamaño del pene no implica más placer femenino y hace poco se demostró que un acto sexual satisfactorio debe durar entre 3 y 13 minutos.
Considerando el acto sexual el momento transcurrido desde la penetración a la eyaculación, el acto sexual basado en su duración se podría clasificar en:
- Demasiado corto: de 1 a 2 minutos.
- Adecuado: de 3 a 7 minutos.
- Deseable: de 7 a 13 minutos.
- Demasiado largo: de 14 a 30 minutos.
Esto tampoco significa que estemos con un cronometro en la cabecera de la cama o que los encuestados contaban con uno, es simple percepción. En estos tiempos percibidos no se considera el juego previo.
Ahora, volviendo al tema, conociendo la verdad se derrumban mitos y se informa lo aceptable en el plano sexual. De esta forma se evitan exigencias desmesuradas, con uno mismo y con su pareja.

Con una enseñanza sexual deficiente, basada principalmente en la televisión o en el porno, y al mismo tiempo censurada por distintos poderes, aún queda mucho por aprender, mucho por enseñar.
Sin ir más lejos, aun se mira con ojos extraños a las orientaciones sexuales distintas, aún muchos piensan que el sexo es solo para procrear e intentan que todos compartan esta misma idea. ¿O hay alguna otra interpretación para que en Chile se haya prohibido la distribución de la “píldora del día después” en los consultorios del país?.



Que tema más interesante este de la sexualidad, la verdad es que tabu, incognita, problema, hasta el día de hoy sigue siendo, como tu bien dices, yo hasta cierto punto estoy de acuerdo con lo que Freud y muchos otros autores esmeraron en considerar el motivador más importante de la vida humana, el sexo.
Pero para adentrarnos en este tema tan encantador me gustaría hacer un poco de historia, siempre tan necesaria aunque a muchos no le guste;
La ciencia del sexo solo tiene cerca de un siglo. El primer personaje importante es Richard von Krafft-Ebing, quien estudio las “desviaciones” sexuales a finales del siglo XIX. Popularizó el término homosexualidad, y luchó por descriminalizarlo. Sin embargo no todo fue positivo en el, ya que pensaba que las mujeres que tenía un fuerte apetito sexual eran un poco anormales, concepción obsoleta ya en estos tiempos.
Otro personaje temprano es Henry Havelock Ellis, quien buscó en los aspectos sociales de la sexualidad entre finales del siglo XIX y principios del XX. Es un héroe tanto para la comunidad homosexual como para el movimiento feminista. Él insistió en que la homosexualidad era innata e irreversible, un concepto que alguna gente aun parece no aceptar. Y él tuvo la audacia de sugerir que las mujeres tienen similares necesidades sexuales y deseos que los hombres.
A principios de los años 30, un entomólogo de Harvard llamado Alfred Kinsey comenzó a recopilar datos sistemáticamente sobre las prácticas sexuales. El encontró, por ejemplo, que el 90 % de los hombres que entrevistó se masturbaba, que el 85 % tuvo relaciones pre-maritales, y que el 60 % había practicado sexo oral. Esto por supuesto chocó al conservador público americano, el cual había estado en una dura negación respeto a este tipo de cosas.
Sus estadísticas sobre la homosexualidad fueron incluso más chocantes: encontró que el 37 % de los hombres había tenido al menos una interacción homosexual con resultado de orgasmo, que el 10 % de los hombres habían sido exclusivamente homosexuales durante los últimos tres años, y que el 4 % de los hombre habían sido exclusivamente homosexuales toda su vida. Los resultados de sus estudios se han validado una y otra vez a lo largo de los años.
Sin embargo fue el famoso equipo formado por Virginia Masters y William Johnson quienes, en los años 60 y 70, nos dieron detalles sobre la mecánica del sexo. Observaron y midieron muchos miles de voluntarios y prostitutas manteniendo relaciones sexuales y masturbándose. Entre los resultados de su trabajo se encuentra el famoso “ciclo de respuesta sexual”:
La excitación implica la contracción de los músculos de la pelvis, la erección del pene, y la lubricación de la vagina. También se produce, por supuesto, una lubricación menos obvia del pene y la erección del clítoris.
La fase de meseta es menos obvia (muchos investigadores solo la consideran una parte de la excitación). En las mujeres, el tercio exterior de la vagina empieza a cerrarse un 30 %, lo cual parece ser la forma n que la naturaleza se asegura de que el pene (y su producto) se queda donde está el mayor tiempo posible.
El orgasmo es mucho más obvio. Es realmente solo una cuestión de contracciones reflexivas repetidas de una variedad de músculos. En los hombres, incluye la eyaculación. Las mujeres tardan una media de 15 minutos en llegar al orgasmo, lo cual significa que los hombres llegan antes a no ser que presten especial atención a sus parejas en los juegos preliminares.
La resolución es simplemente una cuestión de volver a la normalidad. Hay también algo llamado periodo refractario, el cual es el tiempo que pasa hasta que una persona está preparada para otro asalto sexual. En los hombres jóvenes, puede ser cuestión de minutos. En la mayoría de los hombres, se trata de horas, incluso días. Se ha argumentado que las mujeres no tienen un periodo refractario, pero esto es un mito. Por otra parte, parece que algunas mujeres pueden tener varios orgasmos sucesivos, llamados orgasmos múltiples. De cualquier forma, la mayoría de las mujeres encuentran que las relaciones sexuales continuadas después de un orgasmo se vuelven incomodas.
Solía existir la idea de que había dos tipos de orgasmos que las mujeres podían alcanzar – clitorial o vaginal. Los orgasmos clitoriales se logran por el contacto con el clítoris. Los orgasmos vaginales, logrados por una relación sexual completa, fueron considerados mejores, más “maduros”. Sin embargo, desde Masters y Johnson, la mayoría de los sexólogos creen que todos los orgasmos son esencialmente clitoriales. Se debe hacer notar que, aunque el clítoris es el “epicentro” del orgasmo, casi todo el suelo pélvico, incluida la vagina, es bastante sensible a la estimulación.
Otra fuente rica de mitos es el tamaño del pene. Varios estudios han sugerido que el rango normal se encuentra entre 13 y 15 centímetros cuando el pene está erecto. El pene más largo verificado médicamente tenía 34 centímetros y medio. Pero los seres humanos no pueden compararse (por decirlo así) con el elefante africano, quien puede ostentar una erección de 150-180 centímetros, o las ballenas, con erecciones de 275 – 305 centímetros y 30 centímetros de diámetro. Si los lectores varones se están sintiendo un poco inferiores, no se desesperen: el pene humano más pequeño en registros médicos es menor de 25 milímetros, totalmente erecto. Al menos no eres él, ¿o si?
Muchos psicólogos de finales del siglo XIX y principios del XX creyeron que la masturbación daba lugar a todo tipo de desordenes mentales y enfermedades físicas y debía ser parada a cualquier precio. Hoy el consenso es claro: la masturbación no tiene efectos perniciosos de ningún tipo en hombre ni mujeres, chicas o chicos. Lo que se solía llamar “auto-abuso” ahora es referido como “darse placer a sí mismo”. Solo si se vuelve compulsivo puede convertirse en un tema de preocupación.
Por supuesto, la masturbación no es para nada una desviación: aproximadamente el 60 % de los hombres y el 40 % de las mujeres dicen haberse masturbado en el pasado año. De los hombres de los 18 a los 39, el 28 % lo hacen más de una vez a la semana, el 37 % menos de una vez a la semana y el 35 % nunca. Parece que el 5 % de los hombres y el 11 % de las mujeres afirman no haberse masturbado nunca. Por otra parte, el 53 % de los hombres y el 25 % de las mujeres empiezan a masturbarse entre los 11 y los 13 años. Para que nadie piense que este tema se torna demasiado liberal, hablemos del otro punto de vista; y es que tambien es totalmente normal que alguien no se masturbe, la “normalidad” no es un criterio que se defina si una persona se masturba o no, puede ser un indicio, sin embargo no es concluyente, si consecuente. La masturbación es consecuencia de algo que puede ser normal o patológico.
El sexo oral es también considerado una práctica sexual normal. El sexo oral practicado a un hombre se llama felación; el realizado a una mujer es llamado cunnilingus. ¾ de los hombres y 2/3 de las mujeres reconocen que ellos disfrutan bastante del sexo oral. El 10 % de los hombres y el 18 % de las mujeres incluso dicen preferir el sexo oral que alcanzar el orgasmo durante el coito (Janus & Janus, 1993). Por otra parte, que no guste el sexo oral es también perfectamente.
El sexo anal es bastante menos aceptado, y por buenas razones: es doloroso para muchas mujeres, y tiende a estar asociado con un deseo de algunos hombres heterosexuales de dominar a las mujeres. El 10 % de los hombres y el 9 % de las mujeres afirman haber tenido sexo anal en el pasado año (Laumann, Gagnon, Michael, Michaels, 1994). Por otra parte, se estima que el 50 % de los hombres homosexuales practican el sexo anal como una aproximación al sexo vaginal.
Con respecto a la homosexualidad de apoco se avanza en un esclarecimiento, la postura de la iglesia es una sola, se considera anti – natura, y en ese sentido pasaran muchos años mas antes de llegar a un acuerdo respecto del mismo sin embargo lo que respecta al aspecto de las ciencias es necesario mencionar que se avanza lento pero seguro, sin ir mas lejos el Consejo de Apoderados de la APA (asociación americana de psiquiatria) retiraron la homosexualidad del DSM en 1973, después de revisar la evidencia de que no era un desorden mental. En 1987, la homosexualidad egodistónica no estaba incluida en el DSM-III-R (manual de diagnostico de los trastornos mentales) después de una revisión similar.
Sin duda falta mucho por problematizar, y nada favorece castigar el tema, pero para terminar me gustaría plantearte la siguiente inquietud que tiene un origen en lo legal, ¿Por qué será que una adolescente de 14 años puede elegir por si misma si tomar o no la pastilla del día después?, esto amparado en el gobierno, sin embargo no puede elegir si tener o no relaciones sexuales, ya que legalmente no tiene las facultades mentales para elegir, esto entraría en la figura legal de estupro. Te planteo la inquietud.
Saludos, Marco.